martes, 19 de junio de 2007

El camino del guerrero...







El código del bushido constituye uno de los más férreos canones de comportamiento ético, exigiendo por sobretodo lealtad y honor a sus practicantes. Durante sus primeros años, el bushido, debido a su estricta doctrina, fue permitiendo una especie de brutalidad extrema, pues eran como mercenarios al servicio del emperador, por esta razón los samurais o bushis fueron abolidos oficialmente por allá por el año 1870.


De una manera más romántica e idealista, encontramos la posición del samurai a principios del siglo XX, admirada por todos los estatutos sociales y por todas las culturas, el verdadero samurai constituye hoy un ejemplo de vida y tradición.


En estos tiempos, el camino del guerrero es dejado de lado, por la connotación de defensa personal que posee el karate, esto ha hecho que los nobles valores de lealtad y honorabilidad se vean cohartados por la petulancia y el afán de figurar de algunos que se dicen Karatekas.


Desde mi punto de vista, el honor y la lealtad, en cualquier cultura, tendencia y religión serán lo más valorable de una persona. No hay nada como sentir que la palabra empeñada vale tanto como los hechos; Que cuando uno se compromete es como si ya estuviera hecho; Que uno pueda sentirse respaldado por el otro. Trato de que sean también para mí un estilo de vida, pero es difícil, y más aún cuando no son valores universales, es difícil encontralos y difícil entregarlos.


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